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Reencuentro con tu erotismo

Ni seca, ni apagada, ni callada

El nacimiento a tu soberanía: un umbral hacia ti misma.

Desliza
Sobre Sangre o no Sangre

Cambiamos diván por cueva

NOSotras

Con más de 50 años de vida y décadas de recorrido en el psicoanálisis, la terapia Gestalt, el toque somático, los ritos y rituales, el arte y el humanismo, no venimos a decirte cómo sobrellevar o salir de esta etapa.

Venimos a invitarte a que saques la garra y la voz. Tomamos el síntoma como portal, la incomodidad como las grietas donde entra la luz de tu nueva identidad.

Conócenos →
01
La palabra

Psicoanálisis para darle nombre a lo que nunca dijiste.

02
El presente

Gestalt para ocupar tu cuerpo aquí y ahora.

03
La creación

Arte para transformar el vacío en tu obra maestra.

04
Lo humano

Más allá de roles: somos seres que merecemos libertad.

Ni dócil, ni mansa, ni seca · La pausa no es el silencio, es el rugido · Volviendo al barro y reclamando el fuego · El erotismo de volver a habitarte · Quemando el guion que tú no escribiste · Sensualidad sin reglas · Ni dócil, ni mansa, ni seca · La pausa no es el silencio, es el rugido · Volviendo al barro y reclamando el fuego · El erotismo de volver a habitarte · Quemando el guion que tú no escribiste · Sensualidad sin reglas ·

Entra en la cueva

22–25
Octubre 2026

Sangre o no Sangre

Un retiro experiencial desde un espacio íntimo, ético y seguro, en el que nos atrevemos a transformar la narrativa sobre la menopausia, el erotismo y la vejez.

Es un movimiento que propone encender tu fuego y rugir junto a otras que como tú se niegan a ser lo que no son.

📍 Centro Werika, Tepoztlán, Morelos 🗓 22 al 25 de octubre, 2026 ◆ Cupos limitados Inversión General $15,000 MXN (Incluye hospedaje completo y alimentos)
Reservar mi lugar
Andrea de Losada — +52 555 435 2377 Gabriela Carretta — +52 552 702 6284

Palabras que aún no se habían nombrado

Insomnio
Cuerpo · Menopausia

Insomnio

Hay noches en las que el sueño simplemente decide escaparse. Empiezo a aceptar que el insomnio se está volviendo una cita conmigo. Tal vez no vino sólo a quitarme el sueño...

El Rugido
Identidad · Transformación

El Rugido de la Liberación

El sonido es una vibración que expresa más de lo que la palabra pueda contener. Desde el centro de la tripa hacia afuera, conectando con el instinto y dando sonido a lo silenciado...

Eros y Menopausia
Erotismo · Deseo

Eros y Menopausia: La llama que no se apaga

La verdadera naturaleza del Erotismo es la manera de recibir la vida a través de los sentidos. Esta energía vital no muere hasta que muere el cuerpo...

El Síntoma
Psique · Síntoma

El Síntoma como Sincronía

Síntoma, del griego symptoma: coincidencia. El síntoma no es un error del sistema. Es la señal de sincronía para volver a gestarnos y parirnos como quien realmente somos...

Sabiduría Erótica
Erotismo · Sabiduría

Sabiduría Erótica en la Menopausia

Al caer las hormonas, el Eros se democratiza en todo nuestro cuerpo. Ya no es una descarga; es un estado de presencia y de apertura al gozo...

Testimonio

"Sangre o no sangre propició una revelación en torno a momentos clave de mi vida, y me permitió establecer un hilo conductor que me dio claridad acerca de mi presente."

— María Vázquez

Lo que dejan quienes atraviesan la cueva

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A
Amanda
Pionera · retiro Feb 2025

Es un aterrizaje perfecto y amoroso de todo tu revuelo interior. Un espacio seguro con una colectividad que abraza y va en la misma dirección pero trae su propio camino andado y por andar.

¿Cómo cambió la relación con tu cuerpo?

Hice nuevos pactos conmigo misma, me vi con todo mi yo desde un nuevo lugar; es un espacio de reinvención, reconocimiento, aligeramiento, acompañamiento y camaradería que deja profunda huella en el espíritu, la mente y el cuerpo.

El ambiente en una frase

Cada momento desde el despertar, se te va llevando y acompañando para ir visitando distintos lugares de la memoria física y emocional, y así poder reacomodar recuerdos, versiones de ti misma, memorias corporales y descubrimientos de tu más profundo ser.

Un momento de revelación

El fuego jugó para mí un gran papel, abrazando, aportando sacralidad, energía, alegría, integración, renovación, profundidad, calma y encuentro.

¿Por qué es urgente este espacio?

Un espacio seguro con una colectividad que abraza y va en la misma dirección pero trae su propio camino andado y por andar es un regalo que no debemos desaprovechar. ¡Arrieras somos y en camino andamos! Como pionera sólo puedo decir que repetiría al infinito ♾️

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E
Enna Román
46 años · retiro Feb 2025

Si alguna vez pensaste que en tu vida hay "algo" que no sabes qué es pero que sabes que está ahí y que después de eso la vida es otra, es este taller.

¿Cómo cambió la relación con tu cuerpo?

No sé si cambió mi relación con mi cuerpo o si más bien, inicié una relación con él. Antes del retiro estaba muchísimo más desconectada de mi cuerpo de lo que pensaba. Desde entonces, estoy aprendiendo cada día más a vivir una vida mucho más sensorial, vivir todo desde el cuerpo y sus sentidos.

El ambiente en una palabra

Apapacho. Todas las partes de la experiencia, aunque fueran muy distintas unas de otras, se sentía que fueron planeadas desde el profundo cariñito a nuestro ser más vulnerable.

Un momento de revelación

Uff, no pues todo. La revelación de verme, tal cual, estuvo presente en todo el taller, y los veintes siguen cayendo año y medio después.

¿Qué parte de ti pudiste abrazar?

Mi necesidad de ser querida y apapachada.

¿Por qué es urgente este espacio?

Porque en los tiempos que vivíamos antes estos espacios eran parte de la vida y nos los quitaron. Urge regresar a lo que siempre hemos sido.

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L
Luz María C.
63 años · participante

En 3 días me cayeron más veintes que en años de terapia individual. Trabajar en grupo potencializó la experiencia y los hallazgos.

Participar en el retiro ha sido muy enriquecedor para mí. Me sentí siempre segura con la guía cálida y empática de Andrea y Gabriela que con sabia experiencia nos fueron guiando paso a paso a un viaje interior al encuentro con nuestra esencia femenina.

Yo he logrado tener una nueva y más completa visión de mi historia personal y la posibilidad de por fin integrar y hacer las paces con todas mis partes.

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M
Marisol
46 años · participante

Hoy miro mi cuerpo con otros ojos. Dejé de verlo desde lo físico, para reconocerlo como el lugar donde habita mi historia.

¿Cómo cambió la relación con tu cuerpo?

Comprendí que el cuerpo guarda emociones, silencios y experiencias que muchas veces no alcanzamos a expresar con palabras. El retiro me enseñó a escucharlo, a darle voz a ese sentir y a honrarlo con amor y respeto.

El ambiente en una frase

"Un espacio profundamente seguro y amoroso." El acompañamiento de Andrea y Gabriela fue extraordinariamente profesional, sensible y amoroso.

¿Qué parte de ti pudiste abrazar?

Sin duda, a mi niña interior. La abracé, la reconocí y le dije que ya no estaba sola. Regresé sintiendo un profundo amor por mí.

¿Por qué es urgente este espacio?

Porque durante muchos años aprendimos a cuidar de todos antes que de nosotras. Espacios como este nos invitan a regresar al cuerpo, a nuestra intuición y a nuestro erotismo.

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M
María Vázquez
Participante

Introspección afinada y muy bien conducida; espacio privilegiado para escuchar, observar, sentir y amar mi cuerpo.

Con un acompañamiento sabio, sensible, generoso y profesional, Andrea Losada y Gabriela Carretta son las guías magníficas que conducen, con un diseño sublime, al cuerpo y al alma hacia sitios ignotos de la vida donde residen la esencia y la razón de ser.

La conexión con doce mujeres durante cuatro días resultó tan profunda y perdurable como muchas relaciones importantes y longevas de mi vida.

Muchas gracias, Andrea y Gaba, por este espacio excepcional.

Sangre o no Sangre

El retiro

Contacto

Para resolver cualquier duda o iniciar tu proceso de inscripción, comunícate con nosotras. Cupos limitados para cuidar la intimidad del grupo.

Gabriela+52 552 702 6284
Andrea+52 555 435 2377
LugarCentro Werika, Tepoztlán
WhatsApp Gabriela WhatsApp Andrea

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Quiénes somos

Gabriela Carretta
Psicoanalista · Trabajo grupal · Arte · Estados expandidos de la consciencia
Fundadora
Gabriela Andrea
Carretta

Concibo la psicoterapia como un espacio para la creación de escenarios simbólicos en los que una persona puede reencontrarse con aquellas partes de sí misma que le resultan complejas de reconocer.

Me interesa aquello que el síntoma intenta decir de múltiples maneras; eso que insiste en repetir y que en ocasiones no encuentra palabras para ser descifrado. ¿Qué ocurre cuando una persona pierde contacto con su deseo y con la posibilidad de habitar su vida? Durante más de veinte años esta pregunta ha orientado tanto mi práctica clínica como mi propia búsqueda.

Mi formación psicoanalítica constituye la base de mi trabajo y pensamiento teórico; sin embargo, con los años comprendí que la mente, por sí sola, no alcanza para explicar la experiencia humana. El cuerpo conserva memorias, expresa conflictos y muchas veces conoce el camino antes que nuestra consciencia.

Llegué a esta convicción a partir de mi propia historia. Durante mucho tiempo viví más cerca de la exigencia que de mi cuerpo. En la adolescencia, mi desarrollo físico apareció antes de que pudiera comprender lo que implicaba habitarlo. Más adelante, el trabajo psicoanalítico me permitió reconocer una profunda disociación entre mi pensamiento, mi deseo y mi experiencia corporal. Esa comprensión despertó una búsqueda que continúa hasta hoy.

La práctica de Ashtanga Yoga transformó radicalmente la relación conmigo misma. Descubrí un cuerpo mucho más fuerte y sabio de lo que imaginaba, y encontré en la respiración una forma de sostener la vida, no sólo la práctica. Confirmé que existen experiencias que necesitan ser respiradas, atravesadas y simbolizadas para ser comprendidas.

La maternidad volvió a enseñarme desde otro lugar. Gestar, parir, amamantar y, ahora, acompañar a dos hijos adolescentes me permite reconocer una dimensión profundamente instintiva de lo femenino. Comprendí que, antes que cualquier ideal o construcción cultural, también soy un cuerpo capaz de crear, cuidar, perder, transformarse y volver a empezar.

La llegada temprana de la menopausia me confrontó con preguntas que jamás imaginé hacerme: el duelo por el fin de la menstruación, las transformaciones del deseo, los bochornos, el insomnio, la incertidumbre frente a los tratamientos hormonales y la necesidad de construir una nueva relación con el paso del tiempo. Descubrí que muchas mujeres atravesamos estos cambios en silencio y que compartir la experiencia modifica profundamente la manera de vivirla.

Hoy continúo aprendiendo a hacer algo que durante años me resultó difícil: detenerme… Habitar cada transformación con menos exigencia y mayor curiosidad. Dar lugar a las arrugas, a los pliegues, a los cambios hormonales y emocionales como parte de una historia que sigue escribiéndose.

Mi práctica clínica integra la escucha psicoanalítica, la experiencia grupal, el arte como herramienta terapéutica, el trabajo corporal y, cuando existe indicación clínica y ética, el trabajo con estados amplificados de consciencia como herramientas para favorecer procesos de simbolización e integración entre soma y psique.

Sangre, no sangre… surge del encuentro entre dos mujeres que compartimos preguntas semejantes sobre la fertilidad, la menopausia, el deseo y el cuerpo, y que desde nuestra vivencia evidenciamos que es necesario abrir un espacio donde estas experiencias puedan ser nombradas, pensadas y vividas colectivamente.

PsicoanálisisEstados Expandidos de conscienciaArte TerapiaExperiencia GrupalAshtanga Yoga
Fundadora
Andrea
de Losada

Nací bajo el signo de Sagitario. Quizás eso explica por qué, desde niña, he conectado con mi parte instintiva — el Centauro — y con esa mirada perenne hacia el cielo en busca de la verdad.

Mi amor por la gastronomía, siendo esta mi primera licenciatura, me llevó sin saberlo a apasionarme por el humanismo y por lo que habita detrás del deseo de nutrirnos. Pronto comprendí que mi verdadera vocación iba más enfocada a la nutrición emocional que a dirigir un restaurante.

El yoga me confrontó radicalmente con mi propia incapacidad para habitar el cuerpo. Me certifiqué en Vijnana Yoga con Orit Sen-Gupta, quien me mostró que el cuerpo es el mapa.

Ese silencio despertó mi curiosidad por la psique y me impulsó a estudiar psicología Gestalt con la guía de Claudio Naranjo. Viviendo en Perú exploré los estados no ordinarios de consciencia y comprendí que estas ventanas, sin contención terapéutica, pueden generar más confusión que claridad.

La pérdida de un hijo marcó mi rumbo a la exploración de la muerte de manera profunda, formándome como acompañante de duelos. Comprendí que tanto la muerte como la sexualidad son puertas directas para mirar de frente nuestras protecciones.

Hoy mi atención está puesta en encontrar el gozo consciente que surge al deconstruir las máscaras sociales y culturales, resignificando las creencias impuestas sobre la vejez y la menopausia.

GestaltVijnana YogaDuelosEstados AmpliadosRituales
Andrea de Losada
Gestalt · Yoga · Rituales · Duelos

No tenemos el poder de que este momento pase rápido. Estamos aquí haciendo comunidad, para que mientras dure, te encuentres con la fuerza que habías dejado encerrada.

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Cuerpo · Menopausia

Insomnio

Sangre o no Sangre

Hay noches en las que el sueño simplemente decide escaparse.

Llevo tiempo lidiando con esas horas vacías: evito mirar el reloj, cambio de postura, intento convencer a mi cuerpo de dormir. Como si obedeciera a la voluntad… vaya broma.

Empiezo a aceptar que el insomnio se está volviendo una cita conmigo.

La casa está en silencio. Escucho la respiración y los ronquidos de mi pareja. Afuera, los grillos cantan: al principio endulzan la noche; luego se vuelven tan insistentes como mis pensamientos.

Mis hijos adolescentes duermen en las habitaciones de junto. Pienso en ellos: si estarán bien, si dije demasiado o muy poco, si algún día recordarán que intenté hacerlo lo mejor que pude.

Entonces llega el bochorno... Irrumpe sin aviso: una oleada de calor sube del pecho, pasa por la nuca, llega hasta la cara y me recuerda que mi cuerpo escribe una historia que mi mente empieza poco a poco a poder leer.

Me costó mucho aprender a reconocer el idioma de mi biología y una vez que por fin ya lo tenía claro, ahora, en esta otra etapa, las hormonas lo reescriben y me obligan a aprender una lengua distinta: más impredecible, menos dócil.

En esas madrugadas también aparece el deseo… No ha desaparecido, pero ya no se parece al de antes, ya no me mueve la urgencia, sino la presencia.

Mi cuerpo parece haber perdido la paciencia para aquello que no es verdadero. Hay una forma de erotismo que ya caducó en mí y otra que apenas comienza a surgir; más lenta, más honesta.

Después aparecen mis padres: no como fueron, sino como son ahora. Sus cuerpos ya no tienen la fuerza de antes. Los veo envejecer mientras descubro, con ternura y desconcierto, que empiezo a ser quien los protege.

Empiezo a preguntarme quién soy cuando dejo de ser útil para los demás. Cuando nadie necesita una respuesta inmediata. Cuando el teléfono calla, los hijos duermen, la pareja sueña y el mundo suspende su demanda.

Entonces el insomnio deja de ser sólo un enemigo para ser un síntoma que habla. Un síntoma no es sólo lo que incomoda; a veces es una forma torpe e insistente de la psique de decir algo que no encuentra lugar, ni palabra.

La mujer que despierta a las tres de la mañana

Tal vez mi insomnio no vino sólo a quitarme el sueño. Vino a despertarme de la mujer que cuida, responde, organiza, contiene, resuelve. De la madre disponible, la hija responsable, la pareja funcional, la terapeuta experta, la administradora invisible de tantas vidas.

La mujer que despierta a las tres de la mañana bañada en sudor quizá está llamando a la puerta de sí misma.

Hay madrugadas agotadoras en las que predomina la sensación de estar perdida, sin brújula, pero hay otras en las que el insomnio abre una puerta y mi vida interior logra sentarse frente a mí sin interrupciones.

Tal vez la menopausia no sólo esté transformando mis hormonas. Tal vez esté desmontando, una por una, las identidades con las que aprendí a sostenerme.

¿Quién soy cuando ya no necesito demostrarle nada al mundo?

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Identidad · Transformación

El Rugido de la Liberación

Narrativas de transición y autonomía

Onomatopéyica: el sonido mismo de la palabra trata de evocar su significado. Describe y emite un sonido imponente para delimitar territorio, un llamado de advertencia para evitar una confrontación física y mantener unida a la manada, entre otras cosas.

El rugido viaja grandes distancias; desde el centro de la tripa hacia afuera, el sonido es una vibración que expresa más de lo que la palabra pueda contener.

En Sangre o no sangre se exhorta al "rugido" como una descarga que transita la historia sin quedarse en ella; la recorre y la ofrenda para su transformación.

Dar sonido a lo silenciado

Conectando con el instinto y la intuición, se da sonido a lo silenciado, a lo domesticado, haciendo visibles los mandatos sociales que hemos confundido como nuestros. El rugir permite la emoción sin filtros o decoros.

La oscuridad de la cueva nutre la fuerza propulsora que nos regresa al mundo exterior, pudiendo encarnar nuestra autenticidad.

Frases que resuenan

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Erotismo · Deseo

Eros y Menopausia

La llama que no se apaga

En Sangre o no Sangre tomamos en cuenta la biología, que sabiamente nos habla a través de la disminución hormonal como una invitación a dejar de buscar afuera para comenzar a buscar adentro.

La verdadera naturaleza del Erotismo es la manera de recibir la vida a través de los sentidos. Esta energía vital no muere hasta que muere el cuerpo.

Regresar al primer momento

Sangre o no Sangre invita a darnos la oportunidad de regresar a ese primer momento en que nuestros cuerpos fueron erotizados. No desde el hecho biográfico e histórico, sino desde la memoria corporal. Es poner la carne como lenguaje y poder amigarnos con las emociones que emergen.

Lo que la cultura calla

Desde lo social, cultural y religioso, cuando nos permitimos ser hembras deseantes de un contacto, a veces sentimos pena o vergüenza. Esto nos hace reprimir el impulso erótico, matando poco a poco una parte nuestra que aún late con fuerza.

Poder explorar de manera compasiva las estrategias que hemos creado ante el rechazo nos permite mirar, sintiendo y comprendiendo. Solo así podemos relacionarnos con nuestro erotismo de manera permisiva, amorosa y plenamente aceptada.

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Psique · Síntoma

El Síntoma como Sincronía

Narrativas de transición y autonomía

Síntoma, del griego symptoma, que significa "coincidencia", hecho fortuito que cae conjuntamente con otro.

El síntoma no es un error del sistema, es la señal de sincronía para volver a gestarnos y parirnos, convirtiéndonos en quien realmente somos.

El cuerpo, la psique y la emoción coinciden en el momento perfecto que invita a una "pausa", un silencio y una mirada hacia las profundidades de nuestro interior.

El síntoma como mensajero

En Sangre o no sangre, el síntoma es material, es mensajero de lo que está pidiendo ser visitado. Cansadas de luchar contra lo inevitable, tomamos la incomodidad como una voz que está pidiendo ser escuchada.

Si el síntoma hablara, más allá de las primeras sensaciones y palabras que piden su ausencia, ¿qué nos estaría diciendo realmente?

Cambiar de piel

Si podemos amigarnos con la resistencia de cambiar de piel, dándole espacio al duelo que benditamente nos permite morir a lo que nunca fuimos, podemos darle la bienvenida a la mujer que en esta etapa de su vida se permite ser y estar para ella.

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Sabiduría Erótica →
Erotismo · Sabiduría

Sabiduría Erótica en la Menopausia

Reflexiones — Sangre o no Sangre

Antes, el torrente hormonal enfocaba el erotismo en una meta inconsciente o consciente: la preservación de la especie.

Al caer las hormonas, el Eros se democratiza en todo nuestro cuerpo. Ya no es una descarga; es un estado de presencia y de apertura al gozo.

Arqueología amorosa

Con la sabiduría del cuerpo, despertar el Eros en esta etapa de la vida es un acto de arqueología amorosa, permitiendo sentir más allá de cualquier condicionamiento y sin necesitar hormonas para acceder a la memoria celular del gozo.

La menopausia como el verdadero inicio de la sabiduría erótica: al liberarnos de los ciclos hormonales y del instinto de preservación, el placer se vuelve puramente nuestro.

El fuego de la pasión creativa

Cambiando la creencia de que el enojo y la irritabilidad son síntomas histéricos, la energía del Eros que quedó atrapada desemboca en la ruptura del cascarón sumiso. La dignidad despierta, encendiendo el fuego de la pasión creativa, y nos permitimos estar vivas en la vida.

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